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Bruselas - 08/11/2018

Por Nacho Alarcón | Una newsletter de Aquí Europa | ¿Has llegado de alguna forma a esta newsletter pero no estás suscrito? Hazlo aquí.

Llega el jueves y con él nuestro momento de la semana para ponerte en contacto con el Brexit en ‘La hora del té’. Este es el quincuagésimo sexto número, si te perdiste la entrega anterior puedes encontrarla aquí.


El Acuerdo del Brexit está muy cerca. ¿Eso significa que está hecho, que ya no hay riesgo de un no acuerdo? Por supuesto que no. Pero el pacto sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea está ahora más cerca que nunca. ¿Cuánto de cerca? Pues parece haber cierto consenso en una cosa: hay un espacio insalvable a nivel técnico entre las posiciones británicas y europeas, un espacio que ya solo se puede rellenar con un salto (compromiso) político de Theresa May, primera ministra británica. ¿Dará el salto, que podría acarrearle perder capital político? Todos esperan que lo haga durante las próximas horas. La esperanza (y la desdicha) es que ese espacio que hay entre las posiciones del Reino Unido y de la Unión Europea ya parece que no se pueden acercar más sin ese compromiso político. Ese espacio no se va a mover de ahí, y llegados a ese punto en Bruselas esperan que a May ya no le merezca la pena retrasar la decisión.

¿Dónde estamos?

Han pasado muchas cosas durante los últimos días así que hoy vamos a hacer todo lo que podamos por hacer un resumen de dónde estamos ahora mismo y hacia dónde nos estamos encaminando. Intentaré que este número no se alargue mucho, porque hay demasiada información y hay que evitar todo lo posible la confusión.

Los tambores de acuerdo comenzaron a resonar especialmente fuertes a finales de la semana pasada. El principal problema para llegar a un acuerdo sigue siendo el ‘backstop’ para Irlanda del Norte, y Dominic Raab, ministro del Brexit, había cenado con Simon Coveney, ministro de Asuntos Exteriores irlandés. A su vez, Coveney había hablado hasta tres veces por teléfono con David Lidington, ministro del Gabinete del Reino Unido. La intensificación de las conversaciones entre Dublín y Londres hacía prever la posibilidad de que se llegar a un acuerdo sobre el Brexit.

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Lidington junto a Coveney 

Durante el fin de semana Coveney aseguró que un acuerdo sobre el Brexit podía estar cerca. Sabemos muy poco de lo que ocurrió después, pero parece que fue algo así: creemos que Olly Robbins, el negociador técnico británico que había dirigido las conversaciones durante mucho tiempo, había estado durante los últimos meses en una segunda fila de las negociaciones, y el pasado lunes volvió a tomar las riendas.

Había un Coreper (reunión de embajadores de los 27 Estados miembros ante la UE) convocado para el miércoles y en el que se iba a hablar de Brexit. Según el ‘timing’ perfecto, Theresa May acudiría a la reunión con su gabinete con una propuesta de acuerdo bajo el brazo, que sería hipotéticamente aceptado por todo su gobierno.

Acto seguido y al día siguiente Sabine Weyand, mano derecha de Michel Barnier, el negociador jefe europeo, acudiría a la reunión con un acuerdo ya cerrado con Londres. Lo que debía ocurrir después era que el Gobierno británico estuviera conforme con el mismo y que después Barnier comunicara a Donald Tusk, presidente del Consejo, un “progreso decisivo”, lo que haría que el polaco convocara una reunión extraordinaria de jefes de Estado y de Gobierno, idealmente convocada para el fin de semana del 17 y 18 de noviembre.

Pero nada de esto ha pasado. Lo que sí ocurrió es que Robbins volvió el lunes a las negociaciones, y con él volvió el “túnel”, un formato de negociación comunicado por Weyand a los Estados miembros hace algunas semanas, por el cual las conversaciones entran en la oscuridad absoluta, sin informar a los Estados miembros, para evitar cualquier tipo de filtración y así poder tener algo más de cintura. Existían dudas de si, tras el Consejo Europeo de octubre, las conversaciones volverían a tener ese formato.

“La Comisión Europea y el Reino Unido se han metido en el túnel de nuevo, así que no voy a especular qué está ocurriendo dentro”, ha explicado hoy una fuente diplomática europea, que ha querido dejar clara una idea: “Yo no estoy dentro de ese túnel”.

El lunes a primera hora recibimos un par de jarros de agua fría después de que el domingo se publicaran varios artículos en la prensa británica asegurando que el acuerdo estaba hecho. Coveney publicaba un tweet recordando que el ‘backstop’ para Irlanda no puede ser limitado en el tiempo y tampoco puede ser eliminado unilateralmente por Londres. Weyand lo retwiteaba añadiendo: “Todavía es necesario repetir esto, parece”. Y lo que dice Weyand siempre hay que tenerlo en cuenta.

Eso nos permitió saber que la cena en la embajada irlandesa entre Raab y Coveney no había ido tan bien: el ministro británico pidió que el ‘backstop’ irlandés pudiera ser eliminado por el Reino Unido pasados entre tres y seis meses de su puesta en marcha, algo que, evidentemente, el irlandés rechazó de lleno.

Unas cuantas horas después Leo Varadkar, primer ministro irlandés, hablaba por teléfono con May. El resultado era un comunicado por parte de Dublín en el que se señalaba que Irlanda estaba dispuesta a que el Acuerdo de Salida incluyera una especie de “cláusula de revisión” que permitiera renegociar el ‘backstop’, siempre y cuando el resultado no fuera la posibilidad por parte de Londres de eliminarlo de forma unilateral. El Gobierno irlandés acababa de ceder ante el Reino Unido, y ahora era turno de May mover ficha.

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Hasta ese momento la coreografía no iba del todo mal. La primera ministra celebró una reunión de dos horas con su gabinete en un ambiente de pre-acuerdo, con Michael Gove, ministro euroescéptico de Medio Ambiente pidiendo que se le enseñara el encaje legal para el plan que permitiría un ‘backstop’ con Irlanda y con el euroescéptico Geoffrey Cox, fiscal general y el hombre que ha redactado precisamente ese informe legal que Gove quiere ver, jugando un papel importante en la reunión.

 

Cox, que ha estado involucrado en los detalles legales de la última fase de la negociación, aseguró a los ministros según explican medios británico, que no habría gran diferencia entre la clausula acordada entre May y Varadkar y una clausula de salida unilateral.

Durante el encuentro la primera ministra y el jefe de filas en Westminster insistieron a los ministros en la necesidad de cerrar un acuerdo en noviembre, ya que si se retrasaba se puede correr el riesgo de que el Parlamento británico no tenga tiempo de finalizar todo el proceso legislativo. Pero el caso es que el gabinete terminó sin acuerdo, aunque sí es cierto que está previsto que haya otra reunión durante los próximos días.

A primera hora del miércoles fuentes europeas explicaban a Aquí Europa que el Coreper que había estado convocado para ese mismo día se trasladaba al viernes. “Hay más negociaciones previstas para esta semana, así que tenía más sentido informar al final”.

Este jueves el periódico Standard de Austria ha asegurado que el acuerdo del Brexit será firmado por los negociadores tan pronto como el próximo lunes y que la cumbre extraordinaria se celebraría el domingo del 25 de noviembre. Fuentes diplomáticas no han descartado que el acuerdo pueda darse pronto, pero siguen insistiendo en que el hecho de que haya un acuerdo aduanero para todo el Reino Unido complica el trabajo legal del Acuerdo de Salida.

Por lo pronto los embajadores se reúnen en el Coreper de mañana, quizás obtengan información por parte de Weyand sobre cuándo esperar un acuerdo.

¿Qué ocurre a partir de ahora?

Si hay un acuerdo antes del próximo jueves lo que ocurrirá debe parecerse bastante a esto: Theresa May o Raab acudirán a Bruselas para apretar la mano de Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, y después Barnier informará a Tusk, que a su vez convocaría una reunión del Consejo Europeo.

La fecha de esa reunión dependerá de cuándo se firme el acuerdo. Una fuente diplomática ha explicado hoy que las capitales necesitarán algo de tiempo para estudiar bien el documento y que lo harían “en cuestión de días, no de semanas”. Las prisas del Gobierno británico por ir cumpliendo los procedimientos internos nos hacen pensar que no se esperará al Consejo Europeo de diciembre y que se convocará uno antes. La fecha inicial había sido el 17 y 18 de noviembre, pero cualquier fin de semana ahora mismo es susceptible de ser el elegido.


En el Reino Unido…

  • Raab descubre Francia: el ministro del Brexit se ha convertido en protagonista durante las últimas horas por su intervención ayer en un foro, en el que aseguró, bastante sorprendido que “no había entendido del todo el alcance de esto” pero que si se miraba el Reino Unido, el país era “particularmente” dependiente en el aspecto comercial de la ruta Dover-Calais, y que por eso era tan importante conseguir “un comercio sin fricción con la UE”. Sectores pro-europeos británicos han reaccionado de forma furiosa al particular “descubrimiento” del ministro del Brexit. Otros euroescépticos, como Gove, ya llegaron a esta conclusión desde hace meses.

  • Arron Banks: esta semana se ha abierto una investigación contra Arron Banks, el millonario benefactor del UKIP y promotor de una de las campañas para abandonar la Unión Europea en el referéndum de 2016.  La justicia investiga la financiación de la campaña (aportó 9 millones de euros), que podrían haber ido de “fuentes inaceptables”.

  • Documento filtrado: el martes por la tarde la BBC publicó un documento con un supuesto plan de comunicación para vender un supuesto acuerdo del Brexit. El Gobierno rápidamente se desvinculó de la filtración. Finalmente no se anunció ningún “progreso decisivo” hoy, como decía el documento que podéis revisar aquí.

  • Hammond y la fiabilidad: el ministro asegura que el Reino Unido no sería visto como un socio fiable si no paga lo que debe a la UE. Ya no es un tema que se defienda por parte de los euroescépticos, pero durante mucho tiempo los brexiters han asegurado que el Reino Unido no debía pagar la factura de liquidación financiera ya acordada con Bruselas.

  • Davis apuesta en contra de May: el exministro del Brexit ha asegurado hoy durante una entrevista que la primera ministra seguramente perderá la votación del Acuerdo del Brexit en la Cámara de los Comunes. Davis ha explicado que el Reino Unido podría abandonar la UE sin acuerdo, porque aunque generara “algunas complicaciones”, el Reino Unido es “un gran país”.

  • Cox, pieza clave: el fiscal general del país fue clave durante la reunión del gabinete del martes. La corresponsal de El Confidencial en Londres hace un repaso a su figura y cómo ha evolucionado durante los últimos meses.

  • Petición común: no es solo Gove el que pide que se publique el análisis legal del ‘backstop’ irlandés, también lo hacen los distintos grupos de la Cámara de los Comunes, concretamente Laboristas, Liberaldemócratas y el DUP.

En el continente…

  • ‘Todo lo demás es basura’: esta semana ha habido Congreso del Partido Popular Europeo (PPE) en Helsinki, celebrado para elegir al nuevo líder de la formación conservadora de cara a las elecciones europeas de mayo de 2019. Uno de los temas a debate ha sido el Brexit. Alex Stubb, uno de los dos candidatos a liderar el PPE, tuvo una frase para el Brexit: “Lo único bueno de esto es que Michel Barnier está haciendo un fantástico trabajo. Todo lo demás es basura”. Finalmente Stubb acabó perdiendo la carrera frente a su rival, el alemán Manfred Weber.

  • Un Farage en cada país: en su discurso de hoy ante el Congreso, Michel Barnier ha lanzado un aviso frente a los populismos, asegurando que ahora “hay un Farage en cada país”. “Tenemos que luchar contra los que quiere demoler Europa con miedo”, ha asegurado el francés.

  • Cambio de frigorífico: Guy Verhofstadt, portavoz del Parlamento Europeo para el Brexit y líder de ALDE en la Eurocámara, ha cambiado el mítico frigorífico de su oficina estampado con la bandera británica por uno nuevo, con los colores de la Unión Europea.

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  • Armisticio: esta semana es de celebraciones en Europa: hace un siglo que terminó la sangrienta primera guerra mundial. Mañana viernes Theresa May estará junto a Emmanuel Macron, presidente francés, para conmemorarla. Por lo pronto este marco ha servido para que Jeremy Hunt, ministro de Asuntos Exteriores británico que comparó a la UE con la Unión Soviética, haya realizado un discurso en París asegurando que el Brexit no minará las relaciones entre París y Londres.

  • Coveney avisa: el ministro de Asuntos Exteriores y viceprimer ministro irlandés, además de jefe de las negociaciones del Brexit, ha llamado hoy a la cautela sobre la posibilidad de un acuerdo.

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